El Naturalista: Reinventando la ética de los negocios a través de la innovación, la sostenibilidad y el diseño

José María prepara las notas para su presentación y aclara su garganta. Al encenderse la pantalla lo notorio es una declaración distinta al trillado acrónimo del triple resultado. La orientación a buscar resultados en People (personas), Product (product) y Planet (planeta) resalta en la pantalla al iniciar la sesión plenaria del segundo día de los Encuentros de Negocios de Sustainable Brands Barcelona 2015.

El Naturalista es la marca que cuenta la historia de un grupo de personas que se atrevieron a soñar que las empresas pueden ser espacios de compromiso y transformación social. Con una larga tradición en la industria del calzado española decidieron realizar el mantra: crear zapatos inspirados en la naturaleza para gente comprometida. Como cómplice, la rana en su logotipo evoca la capacidad para salir del estancamiento.

José María nos lleva a un recorrido por los hitos más relevantes durante los 10 años de iniciativas orientadas hacia la sostenibilidad.

Inspirados a ofrecer a la niñez un mejor futuro, en 2004 lanzaron su primera colección de zapatos. El proyecto Atauchi confirmaba el compromiso de la empresa para contribuir a los problemas sociales locales. El financiamiento de proyectos asistenciales en conjunto con PYMES locales permitió avanzar en proyectos educativos y de alojamiento a poblaciones infantiles vulnerables.. Ese mismo año, e inspirados también por los antiguos geoglifos del desierto, diseñaron la línea de productos Nazca. Una línea innovadora en el diseño y el uso de materiales. Por ejemplo, suela de caucho reciclado. “La intención es contribuir con una gota al océano” asevera.

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Sin embargo, no todo se ha suscitado con la misma suerte. En el 2006, un año icónico para la dispersión pública de la problemática medioambiental a partir del documental Una Verdad Incómoda de Al Gore, lanzaron el proyecto recyclus. Consistía en abastecer las líneas de producción con materiales reciclados y reciclables. Los cuatro componentes fundamentales de los zapatos provendrían de este tipo de fuentes para sustituir los insumos plásticos por corcho o caucho. En el punto de venta se colocaron papeleras para acopiar calzado (de cualquier marca o estilo) para el abastecimiento. “Era una oportunidad de colocar al mismo nivel los valores de la sustentabilidad con valores sociales” recuerda. No obstante, el proyecto no funcionó.

Para el 2008, el ejercicio fue de honestidad y transparencia. “Made in Spain” reubica la geografía y la propiedad sobre los centros de producción. La inspiración, el diseño, la fabricación, la distribución y las ventas se liderarán en y desde España. De esta forma,

se facilita gestionar la calidad y los residuos. También, se logra generar ingresos por gestionar residuos y se innova utilizando pegamento a base de agua. La gestión de proveedores (85% son empresas españolas) se convierte en una actividad clave, pues en la manufactura de un zapato artesanal intervienen 100 pares de manos y se dispersan beneficios económicos en un producto final que vale entre € 75 -125.

En el 2011 surge la iniciativa más atrevida en la historia de El Naturalista: Delishoes. Con el objetivo de amalgamar dos oficios que parecieran ser antagónicos, se invitó al chef marbellí Dani García para crear un concepto que uniera los zapatos con la alta cocina. Los puntos en común funcionaron como el eje del proyecto: ambos atraviesan un proceso creativo, se utilizan ingredientes de primera calidad y su último propósito es hacer feliz a la gente.

Para ese momento, José María retó a la audiencia con la provocadora pregunta: ¿Cuál es el recurso natural más valioso?. Para El Naturalista es la persona. “We believe in people” es la iniciativa que inició en 2012.  Este programa, se enfoca a generar oportunidades por medio de proyectos de cooperación al desarrollo y transformación social. El programa pretende inspirar a depositar la confianza en las personas (de nuevo). Así, se ha creado una comunidad de “personas que ayudan a otras personas”,  consumidores comprometidos que levantan donativos a partir de una reducción de los beneficios sobre venta. Este programa ha capitalizado los vínculos con ONGs (como Unicef y Oxfam, entre otras) para hacer notoria la necesidad de estas organizaciones para trabajar en conjunto con las empresas. Necesidad que no frecuentemente es reconocida. Con 10,000 pares de zapatos donados y € 800 mil fondeados ha sido posible financiar una casa de madres abandonadas en Arequipa (Perú), un comedor escolar en Fonfredé (Haití), una granja avícola para una orfanato en Arusha (Tanzania) y un almacén de pescadores en … ¡Miyagi (Japón)!

2014 fué un año de logros en I+D. Bamboo technology concedió el desarrollo de una suela de bambú para aprovechar las cualidades hipoalergénicas de este pasto y también el desarrollo de un textil renovable con un prometedor aprovechamiento industrial.

A la primavera del 2015, se ha lanzado la campaña “Trying a better way” la cual invita a hacer las cosas siempre mejor. Avocando a la congruencia, El Naturalista ha subrayado en su propósito tres acciones clave: innovar, ayudar y conectar. Pretende también, facilitar la agrupación del consumidor para informarle y educarle. En resumen, para este año, El Naturalista mantiene su compromiso de llegar a más con una ética empresarial reinventada.


Por Omar Roquet con aportaciones de María Isabel Huasasquiche