Entrevista a Juan José Freijo, director de sostenibilidad de CHEP y speaker en Sustainable Brands Barcelona

La sostenibilidad, en este caso basada en la Economía Circular, está en el ADN del negocio de CHEP y esto marca la diferencia frente a las actividades de Sostenibilidad de otras empresas más alejadas del negocio y del día a día. ¿Cuál es el ‘business case’ detrás de la conjunción de Sostenibilidad y Negocio en CHEP? ¿Por qué cuesta tanto en otras empresas la práctica de esta conjunción?

Lo cierto es que, en nuestro caso, la idea original de negocio es ya fundamentalmente sostenible. Hace más de 50 años, en Australia, mucho antes de que se inventaran los términos sostenibilidad y economía circular, Walter Bramble, el fundador de la compañía, viendo elementos de embalaje abandonados después de la Segunda Guerra Mundial pensó: ¿por qué tirar algo cuando puedo repararlo y reutilizarlo? Y ahí surgimos nosotros, partimos de una búsqueda de eficiencias e inmediatamente llegamos a un modelo sostenible.

En el caso de otras empresas que han partido de otros fundamentos tienen que dar un paso atrás y pensar dónde están las oportunidades para “circularizar” su modelo y sobre todo pensar en qué socios necesitarán en esa aventura. Si algo hemos aprendido en estos años de trabajo con instituciones como el World Economic Forum y Ellen MacArthur Foundation es que implementar un modelo circular requiere la colaboración de todos los actores de la cadena de valor, ¡lo que por cierto es otra de las bases de nuestro modelo de negocio!

CHEP, junto con otras compañías como Philips forma parte del grupo de trabajo que se ha formado a través del Word Economic Forum entorno a la Economía Circular. ¿Por qué la economía circular es un ámbito que interesa tanto al World Economic Forum? ¿Cuál es vuestra actividad en este grupo? ¿Cuál es la misión de este grupo que trabaja con el WEF?

Creo que el World Economic Forum (WEF) -al igual que la Fundación Ellen MacArthur- apuesta por un futuro donde los modelos productivos sean más circulares. En el proyecto “Mainstream” del WEF interactúan los agentes necesarios para obrar el cambio a gran escala: desde gobiernos a corporaciones, pasando por instituciones supranacionales. Es un enfoque realmente ambicioso en el que estamos orgullosos de participar.

CHEP es una gran compañía multinacional, pero al ser un negocio BTB, quizás puede no tener tanta notoriedad entre la sociedad. Puedes darnos una idea de la dimensión de la compañía globalmente?-cifras de negocio, países, clientes…-

Es verdad que la empresa no es tan conocida para el gran público ya que somos B2B. Siempre que alguien me pregunta le digo que la próxima vez que entre en un supermercado mire al suelo…seguro que ve un montón de pallets azules. Esos son parte de nuestros productos, ¡y nos aseguramos de que se reutilicen una y otra vez! En cuanto a las dimensiones de nuestro negocio estamos presentes en los 5 continentes y en más de 50 países, básicamente en todos los que tengan una cadena de suministro que permita la puesta en marcha de los mecanismos de recuperación de nuestros productos. Y en cuanto a nuestros clientes, diría que casi todos los fabricantes y distribuidores de bienes de consumo de una u otra manera trabajan con nosotros.

¿Cómo logró exactamente CHEP que sus grandes clientes compraran la gestión de pallets a través de su proceso de economía circular?

Es que los beneficios que ofrece son obvios: en vez de comprar un elemento de embalaje que luego tendrás que tirar, nosotros lo alquilamos, lo que resulta más barato, y además más sencillo de operar. Y asimismo la particularidad de nuestro modelo de negocio es que cuantos más seamos, más beneficios tiene para el conjunto de participantes, una vez que hemos empezado las actividades la incorporación de un nuevo cliente crea eficiencias para todos, es lo que llamamos las ventajas del compartir, del “share”, que es uno de los facilitadores clave de la economía circular.

¿Qué soluciones o casos de éxito aporta la logística en la práctica  de la economía circular? ¿Es posible extender globalmente este nuevo modelo económico utilizando este sector como inspirador e impulsor del cambio?

Creo que es difícil imaginar un modelo de economía circular que no incluya un elemento importante de gestión de la cadena de suministro, llámalo logística inversa o procesos de recuperación o cualquiera de los otros nombres que este concepto tiene. A la hora de implantar modelos circulares, no debemos pensar en los sectores como silos independientes, sino como áreas interconectadas. La logística es un elemento imprescindible a la hora de tratar con cualquier flujo circular de materiales.

La tecnología de las comunicaciones, el internet de las cosas… todos estos nuevos elementos ¿cómo se están incorporando a la cadena de suministro?

Es otro facilitador importante, por ejemplo para la colaboración y para la recuperación de materiales – si quiero recuperar algo tengo que sabes dónde está – y ahí entran las tecnologías de trazabilidad. Pero ojo, no olvidemos que en este caso la tecnología es un medio, no un fin, hay que pensar en que modelos operativos son viables y tras eso usar las tecnologías como un facilitador para su ejecución.

¿Qué caracteriza, en términos de logística sostenible, a los mercados emergentes?

Existe la falsa idea de que la sostenibilidad es un lujo que solo los países ricos pueden permitirse. No creo que sea cierto. Estamos hablando de búsqueda de eficiencias y esto es incluso más necesario para los mercados emergentes. Por supuesto que hay barreras, pero la oportunidad aquí es que no sigan los pasos de los mercado maduros -crear primero una logística “insostenible” y luego mejorarla- sino que salten directamente a modelos más circulares. Los trabajos del WEF van es este sentido.

Hemos leído aquí  la importancia que tiene para CHEP el voluntariado de sus empleados. ¿Cómo se moviliza al personal, a los directivos, para implicarse con las comunidades donde operan?

Estamos intentando avanzar cada día para ser más sostenibles, y eso también incluye las actividades de responsabilidad social. Entre otras cosas, cada empleado en nuestra organización tiene tres días anuales para dedicar al proyecto social que elija. Por otra parte les facilitamos los contactos con algunas organizaciones para ponérselo fácil. En este sentido hay que mencionar por ejemplo nuestra colaboración con los bancos de alimentos de los diferentes países. Tan solo en España el año pasado más de la mitad de nuestros empleados dedicaron una jornada a estas actividades.

¿Por qué crees que son importantes encuentros como Sustainable Brands Barcelona?

Implantar nuevos modelos requiere pensar diferente, y ahí hay una labor de divulgación y visibilización muy importante. Es importante hablar alto y decir que no estamos hablando de utopías y que es posible operar bajo modelos circulares, que hay empresas que ya lo hacen -como nosotros- y otras que están avanzando, y que si hay barreras es posible supéralas mediante la colaboración.

¿Qué te gustaría que saliera de esta cita internacional, cuál desearías que fuese su resultado?

Personalmente me pongo dos tareas: para mí sería un éxito si alguien, tras asistir a las charlas, se inspira para empezar a operar cambios en el seno de su propia empresa; y por otra parte si somos capaces de activar algunos proyectos de colaboración entre compañías que antes operaban de manera aislada. Y es que en este juego, colaborar es ganar.