La confianza es esencial para la innovación

Aunque la innovación empresarial debería ser vista como un acelerador de confianza, no lo perciben así la mayoría de los consumidores, según se desprende del Barómetro de Confianza 2015 de Edelman, en el que se han analizado las respuestas obtenidas de 33.000 personas encuestadas procedentes de 27 países.

Por primera vez, el estudio examina la confianza que tienen los ciudadanos en las empresas vinculándola con la innovación, y revela una gran preocupación por la rapidez con que se producen los cambios tecnológicos. Además, la mitad de las personas encuestadas considera que la innovación empresarial está impulsada por la codicia y el dinero, y sólo una de cada cuatro cree que es para mejorar la vida de las personas.

A juicio de los encuestados, para que las empresas puedan recuperar la confianza de los ciudadanos, tienen que demostrar los beneficios personales y sociales que aportan sus innovaciones tecnológicas y no hacer ver a la sociedad como mera usuaria de las mismas. En este sentido, la trasparencia de los resultados de la innovación debería ser lo que prime para ganarse la confianza de los ciudadanos.

Confianza empresarial bajo mínimos

A nivel global, la confianza en las empresas cayó al nivel más bajo desde que se elabora el Barómetro, disminuyendo en 16 de los 27 países analizados. En la mayoría de los países la confianza se situó por debajo del 50%, siendo más acusado el descenso en Canadá, Argentina, Alemania, Australia y Singapur. Paradójicamente, la confianza empresarial aumentó en España cinco puntos, pero continúa situándose a la cola de la media global con sólo un 43%.

El Barómetro identifica cuatro factores fundamentales que determinan la confianza en las empresas: el sector económico, el país de origen, el tipo de empresa y el liderazgo.

Por sectores, la Tecnología continúa siendo la que merece una mayor confianza (78%), si bien se percibe una disminución evidente de confianza en todas las industrias de base tecnológica con respecto al año anterior.

Las empresas con sede en Méjico, Rusia, India y China, tienen unos niveles de confianza que están por debajo del 40%, en contraste con los negocios asentados en Alemania, Suecia y Suiza, que rozan el 80%.

Por tipo de empresa, en los países desarrollados los negocios familiares tienen una prima de confianza de cerca de 30 puntos porcentuales en comparación con las grandes empresas (72% y 45% respectivamente). En contraste, en los países en vías de desarrollo las grandes empresas merecen mayor confianza, con una diferencia de seis puntos porcentuales, y la empresa familiar es sólo un poco más confiable que una empresa estatal.

Los académicos, expertos de la industria y tecnólogos siguen siendo los portavoces más creíbles, en contraposición a los CEOs, con un nivel de confianza del 43%. Asimismo, tres de cada cuatro encuestados no percibe a los directores generales como portavoces creíbles, aunque sí algo más que los funcionarios públicos, que han sido los peor evaluados (38%).

Las personas consultadas en este barómetro opinan que la confianza se construye a través de atributos específicos, que pueden ser organizados en cinco áreas de actuación: la integridad, el compromiso, los productos y servicios, los propósitos y las operaciones. De estos grupos, el Barómetro revela que la integridad es más importante, seguido de cerca por el compromiso.