Sesión plenaria: “Disruption for a new economy towards sustainability: The B Corp”

Al momento de subir al estrado de Sustainable Brands Barcelona 2015, lo primero que se recibe de Pedro Tarak es una sonrisa auténtica, para después recibir un mensaje genuino y comprensible para la audiencia reunida en IESE Business School.

Sin vacilar con preámbulos, nos inspira a compartirnos como parte constituyente del planeta: “un yo como parte de nosotros” y a partir de esta sintonía mental nos propone una nueva forma de organizarnos. Una forma donde podamos tener una vida integrada (¡las 24 horas del día!) dejando a un lado la fragmentación del individualismo. Sin pretensiones, nos evoca un modo de organización con el cual podamos continuar viviendo en el sistema: ganando dinero con un propósito reorientado.

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Para entender el significado de su propuesta en la práctica de negocios, Pedro expone el caso de un joven chileno llamado César. Al riesgo de caer en una situación donde su libertad pudo haber sido privada, César se propuso crear una organización capaz de ofrecer una segunda oportunidad a jóvenes propensos a cometer actos criminales. Así, fundó una empresa constructora incluyendo un cometido social en sus metas de negocio: reducir las tasas de criminalidad un 70%. Así, la configuración del negocio tomaba un sentido responsivo a una problemática social: ocupar plazas laborales dirigidas a la población objetivo, pagar un salario igual o mayor a la media del mercado laboral del sector, e invertir en el sistema penitenciario a manera de capacitación técnica para revertir el rezago educativo de los internos. Al cabo del tiempo, César construyó un modelo de negocio disruptivo orientado a la sostenibilidad. La empresa, declarada como la “empresa más sustentable de Chile” se convirtió en una referencia dado que logró conjuntar el trabajo de 70 organizaciones. Se convirtió en un artífice del trabajo colectivo (inter e intrasectorial). Una muestra fehaciente de una respuesta desde el “yo-nosotros” que nos sugiere el argentino.

Extendiendo ejemplos que sustentan sus argumentos, Pedro compartió el caso de la empresa Guayakí basada en Paraguay. Su fundador, Alex, concibió los dos propósitos fundamentales: la regeneración de la selva y la reconstitución de las comunidades que la habitan. El medio para lograrlo: compra-venta de yerba mate orgánica pagando un sobreprecio entre 4 y 6 veces superior a la media del mercado, inversión en la tenencia de la tierra y la mentalidad de no limitarse a solo ayudar sino a ser parte de. El proyecto ha logrado conformar un portafolio de 21 productos y ventas a granel en los EEUU. Sin embargo, lo más valioso ha sido la articulación masiva de la complicidad de distintos participantes que han logrado la tasa de 478 toneladas de CO2 secuestrado por una tonelada de yerba mate orgánica producida.

Esta nueva forma de organizarse va más allá de las propias organizaciones. También, sobrepasa lo que pudiera generarse con un cambio en los estatutos. Para las empresas, consiste en rediseñar la manera en la que se conciben y manejan los negocios para la era de la sostenibilidad.

Considerando esta visión integral de la organizaciones destaca la iniciativa de Sistema B el cual es un movimiento global que tiene como meta principal redefinir el éxito en los negocios. Reconoce que las organizaciones de negocio son perfectibles y en 80 puntos las evalúa de una forma multidimensional, tal como si se tratara de la evaluación de una persona; y como tal, le imprime sentido común. A pesar de otorgar un certificado, éste se refiere más a la validación de un camino hacia la sustentabilidad que un cumplimiento de procesos. El puntaje es público y permite confirmar el compromiso de la firma ante la comunidad empresarial facilitando una gestión integral. Otorga transparencia en las prácticas de negocio y nos facilita presentar a las empresas y a las personas que la forman cómo son: perfectibles. Por ejemplo, Natura es una nueva empresa B la cual al paso del tiempo ha reconocido sus puntos débiles cara a la sustentabilidad y ha iniciado programas para equilibrar sus intereses económicos con los intereses sociales y ambientales. Esquemas como Sistema B, apuestan a la responsabilidad como la capacidad de respuesta de una empresa ante una problema social o medioambiental.

Una vez concedida la certificación, las empresas están obligadas a aceptar auditorías aleatorias, a la ampliación de la responsabilidad fiduciaria, a no priorizar el retorno hacia los inversionistas, a unirse para pertenecer a una comunidad y, sugerentemente, a trabajar en conjunto con otras empresas B. Patagonia, la marca distinguida por sus prácticas de sustentabilidad, tiene como último propósito la reducción de tierras desertificadas. Para conseguirlo incluyeron (al mismo tiempo) los intereses económicos con la problemática medioambiental: inversión para el manejo de 1 millón de hectáreas productoras de lana para asegurar un abasto de 7 millones de toneladas de lana.

“Es necesario ampliar el horizonte de la innovación tecnológica y de la innovación social  para una nueva organización de las empresas” dice Tarak.

Presentes en 43 países, 5000 empresas B generan 16 billones de dólares y 80,000 puestos de trabajo. En Latinoamérica 180 empresas son las responsables de generar 5,200 mdd.

Pedro Tarak inspira a actuar con respeto a la sociedad, a poner en práctica una serie de valores y a formar parte de una evolución más que de una revolución.


Por Omar Roquet con aportaciones de María Isabel Huasasquiche